Armar la valija. Subir al auto, a un avión o un colectivo. Viajar para descansar, conocer, pasear o capacitarse. Estas acciones que parecen tan habituales para gran parte de la población pasaron a ser una excepción durante este último año. La pandemia por la covid-19 dio un golpe mortal al turismo en todo el mundo. Las restricciones de circulación, la incertidumbre y sobre todo, el miedo a los contagios pusieron en suspenso a un sector que venía creciendo a pasos agigantados en las últimas décadas.
Un estudio del Consejo Mundial de Viajes y Turismo puso un número al parate: 174 millones de puestos de trabajo en viajes y turismo estuvieron en riesgo alrededor del mundo. Las proyecciones de la organización internacional son muy optimistas pero dan cuenta de que, aún recuperándose de manera sustancial, se perderían 54 millones de empleos.
La necesidad de apuntalar especialmente al sector y de replantear nuevas miradas ha sido planteada por la Organización Mundial del Turismo (OMT), agencia de Naciones Unidas especializada en la materia. “Esta crisis nos da la oportunidad de replantearnos cómo ha de ser el sector turístico y su aporte a las personas y al planeta; la oportunidad de que, al reconstruirlo, el sector sea mejor, más sostenible, inclusivo y resiliente, y que los beneficios del turismo se repartan extensamente y de manera justa”, subrayó el secretario general de la entidad, Zurab Pololikashvili. El titular de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, remarcó que es una de las actividades económicas más importantes, que brinda trabajo de manera directa a uno de cada 10 habitantes del mundo y que da sustento de manera indirecta a cientos de millones más.
En la 112.ª reunión del Consejo Ejecutivo de la OMT se acordó un mecanismo histórico: la Declaración de Tiflis. Se trata de un compromiso de todos los estados miembros de lograr que los “viajes internacionales vuelvan a ser seguros reconduciendo a la vez al sector hacia un futuro más sostenible e inclusivo”. Se habló de la oportunidad de “reiniciar” el turismo, de reconstruirlo y hacerlo mejor.
En estos meses se dio el puntapié. En nuestro país la temporada de verano ha sido la esperanza de miles de establecimientos que pudieron reabrir y trabajar, ateniéndose a diversos protocolos sanitarios que implican medidas como la reducción de la capacidad o la aplicación de métodos de sanitización. Lamentablemente, hay otros que no pudieron soportar la parálisis.
En la provincia, de acuerdo con el Ente de Turismo, el ritmo se recupera de manera paulatina. Según el balance del año y la proyección 2021, en los últimos tres meses hubo un ingreso acumulado a la plaza local de $850 millones. “Creemos que es una actividad que va a motorizar la economía tras esta crisis en la que nos ha sumergido la pandemia”, consideró el presidente del Ente, Sebastián Giobellina.
Los estados han tenido que aliarse, implementar programas especiales y replantear sus planes estratégicos. Las actividades al aire libre, la revalorización de los sitios locales y el turismo regional han sido dos de los fuertes en las provincias.
La materia pendiente es el turismo de reuniones, una actividad clave para Tucumán durante todo el año y que está buscando la manera de volver a funcionar a pleno más allá de la virtualidad.
Los actores estatales y privados toman nota de los pronunciamientos del Consejo Mundial de Viajes y Turismo, que prevé que la revitalización tomará más fuerza desde fines de marzo. La llave, considera la entidad, será el avance de la vacunación en los países del mundo. Los involucrados deberán entonces profundizar el análisis y las decisiones respecto de los puntos sobre los que ha alertado el Consejo: la dinámica entre los sectores públicos y privados será vital; la disponibilidad de información clara y actualizada deber ser constante y las políticas estatales de fomento encaminarán la recuperación.